
Tomad y fumad todos de él.
El Extraño Caso de El Anacoreta Urbano

Tomad y fumad todos de él.

Cuando me encargaron una idea para la campaña de celebración del primer aniversario del Diario VIVA JEREZ pensé en una tarta gigante pero tendriamos que esperar a que la cortasen para comenzar, así que… 7000 pasteles para todos. Supongo que puede resultar una idea demasiado obvia, tanto que no he visto a nadie llevarla a cabo. Si de algo estoy seguro es de que, si no sale bien, mi empresa me lanzará en una catapulta al espacio y mis compañeros comerán y cagarán pasteles durante una buena temporada.
16 de Noviembre, 11:00h, Plaza Arenal de Jerez… Os espero allí.
Para los que no hallan echado un vistazo a la entrada anterior de este tema… Cuestión de Evolución
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Anoche realicé un viaje al futuro.
Encendí el televisor: quería traer noticias de esperanza a los lectores de mi blog: Continuar leyendo ‘El Anacoreta Urbano Viaja al Futuro’
Cuando Platón, dudando de la realidad que le rodeaba, salió de su oscura y gutural caverna, llegó un rayo de sol y le partió la cara. Por listo.
A Dios no deben hacerle mucha gracía los entrometidos.

Iba despistado pensando en la muerte y tropezó para desnucarse y morir en el acto; otros dicen que pensaba en la muerte y le aplastó un piano. No sabemos si su alma subió al cielo, él seguramente aún tampoco. Que perdida de tiempo.
Y cuando llegaron ante el Mago de Oz, Dorothy y sus amigos expusieron sus deseos perdidos en la densa niebla de la que procedía la voz omnimiosa.

- ¡Yo necesito un cerebro! – Dijo el insensato Espantapájaros. Y, concedido el deseo, su inteligencia le desterró a la infelicidad, a la eterna duda.
- ¡Yo quiero ser valiente!- Dijo con ímpetu el León. Y su coraje tornó en osadía y la osadía le alejó de la generosidad exquisita y embriagadora de los excesos para prostituirse en los lugares sordidos de su alma.
- ¡Yo deseo un corazón! – Pidió el humilde Hombre de Hojalata. Y entonces el gran Mago de Oz puso un cogollo resinoso de Marijuana en su pecho e inundó de vida aquella lata oxidada.
Dorothy no volvió a casa. Continuó en aquel extraño mundo. Preguntándose si duraría mucho tiempo.

Y Ahí estaba Karlos Arguiñano: Karlos Arguiñano, un vasco simpático que me cae bien sólo de vez en cuando pero debe cocinar de ahí va la ostia, nos enseñó la dignidad social en la condimentación: el perejil pega con todo: sin llegar a la categoría de Especie se queda en condimento barato pero bienavenido, lo mismo para tragar o ser masticado que para salir guapo en un primer plano, cual ficha policial, del “Plato del Día” o “Segundo Plato” en la pantalla de tu televisor. Hacendado en Mercadona, en chandal y con tacones, con cojones, sin decoro si se tercia, pero ¡eso sí!, toda una Señora, una puta en la cama si no fuese vieja para viejos verdes como el perejil: Continuar leyendo ‘Y Ahí Estaba Karlos Arguiñano. La Teoría del Perejil y la Dominación de las Mentes.’
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