
23:15 h.
Se había separado. Afrontó su primera noche en soledad con optimismo melancólico estoicismo: Desolado; En un apartamento ortopédico de buena familia con olor a tuberías.
Cocinó una tortilla para sentirse como en casa, con huevos sospechosos y patatas que habían comenzado a echar raices. Batió en duelo los huevos. Echó sal al batido amablemente. Preparó una bandeja y buscó un plato en sigilo, para no despertar a su hija: ella duerme ahora a kilómetros de la cocina. Pasó de puntillas por sus recuerdos: para no hacer más ruido: Sobre la servilleta de papel cayó la gota que colma de unos ojos desbordados.
La tortilla le sonreía. Y mientras le consolaba desde un plato, se secó las mejillas.
Aceptó su calidez, su compañía.
Fueron juntos al salón y en el largo camino ella le convenció de que todo, con el tiempo, volvería a florecer. Se sentó: La probó a la luz de una luna catódica con interferencias: Mmmmm… estaba sosa, pero tenía corazón: era lo importante.
Acudió a la cocina lleno de esperanzas, cogió el cloruro sódico y regresó al futuro, para sazonarla. Con cariño e inocencia la deglutió de nuevo: Debería haberle echado más sal a aquel par de huevos. Entonces agarró el salero; se cogió un cabreo; ¡Menuda puta mierda! ¿¡¡Continuaba estando sosa aún echando medio salero!!? Y repitió el intento: Sepultó el invento. La tortilla enmudecía: En la tele se reían: Su papel en aquel episodio culminaba con la agonía.
Engulló serio y ofuscado el plato. Con resignación dirigió su mirada furibunda al bote de sal: se estaba comiendo el tarro…
Su mandíbula se detuvo al instante. Sonrió tímido y en la calma, en el silencio, un par de lágrimas recorrieron su rostro afligido y cansado. Su conciencia le interrumpía: has matado de diabetes a nuestra tortilla. Pero a él no le importaba ya nada.
23:25 h.
Se había separado. Afrontó su primera noche en soledad con melancólico estoicismo: entristecido y apagado. Junto al cadaver frio y sin alma de una tortilla de patatas que yacía, dulcemente, en un salón: Sobre un plato.




![[Necesaria] p/Gustavo Camacho](http://bp2.blogger.com/_qWYzdvNcFeM/SByXfCBoOpI/AAAAAAAAAZI/2QT8DTTd-EE/S1600-R/necesaria-pie.jpg)
Triste, pero bonito.
Me encontraba en Soledad, quería no sentirme así, pero ocurrió, fuí a la cocina y también hice una tortilla de patatas, pero ésta sí que tenía sal, pero no tenía sabor, al dar el primer bocado lo descubrí; la hija de puta no sabía a nada. ¿como no podía saber a nada, si tenía sal, huevos frescos y unas patatas bien cocinadas?!
Me encontraba en Soledad, la mastiqué con calma y no sabía a nada, joder! porqué??Fué anoche, y aún sigo en Soledad…
Espero que los lectores se hallan percatado de que no era precisamente sal lo que llevaba toda la noche echando a la tortilla…
Uro: Tristisimo. Te lo digo yo, que conozco al pobre infeliz. Basado en hechos reales.
No Importa: Seguramente te faltó la cebolla. No te preocupes: al paladar y al estógamo se les pasará rápido la soledad… La comida está mejor al día siguiente de haber sido cocinada. Haz una tortilla con cebolla mañana jueves e invítame a cenar el viernes.
Anacoreta…déjame que cocine tortilla y pisto para ti, pero no te vayas.
Bueno, vale, vete, pero que sepas que me voy a quedar aquí en la puerta, esperándote a que vuelvas.
Y es que te entiendo. Cuando duele tanto, las palabras no salen ni a golpes, ni el humor, ni las ganas.
Cuando los árboles no te impidan ver el bosque ya estarás medio camino de vuelta. Y si te pierdes, silba, que voy.
Un beso