
Yo no sé vosotros, pero a mi me ha costado mucho sudor y esfuerzo mantener mis michelines a flote. Sé que hay personas a las que no les cuesta nada tener esas lorzas redonditas y vibrantes que retozan bajo camisetas o toman brillantes el sol por encima del bañador: los hay con suerte y con una genética predeterminada a gozar de barrigas de la felicidad. En cambio otros tenemos que seguir una estricta dieta: una alimentación lineal basada en toda clase de barbacoas, tapitas y bolsas de risketos. Unos tanto, otros tan poco.
Temía perder aquella curva perfecta y convertirme en uno de esos cuerpos musculosos que salen a las cuatro de la mañana en el teletienda anunciando con Chuck Norris un Michelineitor 2000. Como si de La Metamorfosis de Kafka se tratara, un día despiertas y te encuentras con ese estomago como una tableta de chocolate o con los biceps como balones de rugby, todo un horror que no conseguiría mitigar ni mis erecciones matutinas… Y ahora ¿Qué le dices a tu novia? ¿A tus padres? ¿Al sistema? ¿Podrías imaginar un mundo en el que no poder sacar barriga cuando una chica se cruza contigo? Continuar leyendo ‘I Love Barriguita Feliz’






Comentarios...