A Paula…
Aleatoria, perdida como un pececito divaga
en la acuarela azul que oscurece al atardecer
dónde la luz de los astros sólo llega
cuando desvanece el sol al anochecer.
Es entonces cuando la hora azul colorea sus sueños
con arpegios lentos de colores que salpican
el mundo mudo en que transgrede el tiempo
en espacios de espuma diluida en su orilla.
Y en la cúpula observa conspirar las estrellas
el devenir de los navegantes.



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