A Paula…
Aleatoria, perdida como un pececito divaga
en la acuarela azul que oscurece al atardecer
dónde la luz de los astros sólo llega
cuando desvanece el sol al anochecer.
Es entonces cuando la hora azul colorea sus sueños
con arpegios lentos de colores que salpican
el mundo mudo en que transgrede el tiempo
en espacios de espuma diluida en su orilla.
Y en la cúpula observa conspirar las estrellas
el devenir de los navegantes.

Paula…la pececilla con feliquillito y felpa..que cuando cierra sus ojitos la acompañas a otros mundos de fantasía donde esas vocecitas de duendes la hacen esbozar una sonrisa mientras duerme..lo haces muy bien y ella lo sabe..besos
Tienes la suerte de tener un cielo limpio para que pueda mirar las estrelas.
No hay competición posible contra eso.
La semana pasada me fui a navegar con un hombre a Genoveses, en Cabo de Gata, una cala maravillosa, un paraíso de los pocos que quedan. Era tal y como lo describes. Quien sabe, quizá Paula estuviera allí…
Tu qué? sigues a la deriva? a ver si escribimos algo anda….
El tiempo pone a cada uno en su sitio.
Tú lo has dicho, “en la cúpula observa”.
Me ha encantado, sobretodo la primera estrofa.