Ante un espejo empañado…
Ella se seca el torso, en su mundo. Y mientras yo, silencioso en el mio, espero a que desaparezca el vaho para poder afeitarme sin rebanarme el cuello. Se ha parado el tiempo, una vez más y… Mierda! Olvidé la espuma de afeitar en casa: soy un okupa, todavía. Miro fugaz su culito y subtitulo mi sonrisa: imagino ponerlo perdido de chocolate caliente que saborear como un cerdo. Continuar leyendo ‘Bareback Blog o Un pelo de huevo en la sopa’



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