Archivo para 21 agosto 2007

Romanticismo Evolutivo

Se desconocen las causas que llevaron a la desaparición de los Homo Neanderthales. Existen varias hipótesis sobre este tema. Lo que sí es seguro es que Neanderthales y Cromagnones cohabitaron las mismas regiones de Europa durante miles de años ¿Cuales fueron entonces las determinantes diferencias evolutivas…?

Dos especímenes llegan a lo alto de una montaña descubriendo el paisaje mesolítico…

Cromagnon – ¡Mira el valle que se abre ante nosotros, la madre naturaleza!
Neanderthal – ¿¡Pero qué dices colega!?

Y los Neanderthales se extinguieron.

Pero yo no me lo creo. Los Paleontólogos no ven la televisión

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Denuncio a Dios

Esta noche me acuesto otra vez con la triste sensación de estar enjaulado en la realidad.

De encontrarme sometido a las leyes inexplicables de la naturaleza y el alma por el simple hecho de nacer.

A la deriva en un profundo y oscuro universo infestado de variables tan potenciales que devuelven la inmortalidad a la categoría de placton.

Y mientras, se oxida mi corazón aterrorizado en esa noche oceánica en el que se hallará naufragado hasta el día de la muerte.

Herejía

En su viaje a través de los nueve c�rculos del Infierno. Dante observa los más variados y terror�ficos tormentos...

Un hilillo de sangre desembocó en el agua. Y aquel manantial de vida comenzó a recorrer la bañera como avanza la niebla nocturna, como avanza la mano de un fantasma que recorre nebulosamente los pasillos de la existencia. Su vida, en efecto, se consumía. No ardía, pero en aquella bañera, sumergida desnuda en el agua caliente, sus muñecas emanaban un humo rojo que pronto instaló su frio cuerpo en una orbita mental diferente, cálida, llena de gozo y ebriedad. Su cabeza acabó deslizándose lentamente hasta sucumbir bajo el agua y el sabor dulce de la sangre llegó hasta sus moribundas papilas gustativas.

Su larga melena rizada y pelirroja se apoderó de aquella pequeña superficie acuática y humeante como una gran Rhodophyta.
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Una Imagen del Futuro

La voz de Orwell

Si quieres una imagen del futuro,
imagina una bota pateando la cara de un hombre…

George Orwell

Oda a mi Polla

Templo erecto en sin par columna griega,
Es culto del efebo ante el cáliz de las diosas.  
En orgías brinda Venus con licor de mi bodega,
singular ebriedad vierto con placer en cada boca.  

Monolito titánico en dionisiaca odisea.
Envidiaría el mismo Ulises la dureza de mi verga.
Desprenderse de aquel mástil con anhelo ahora desea,
Callaría con tal polla el cantar de cien sirenas.

Florecerá mi capullo al color de la amapola
Y hasta el bosque de ninfas llegará con violencia su aurora.
No hay sátiro provisto de semejante envergadura,
Lo empalo yo en este tronco de placer y tortura.

Calíope Y Erato, Euterpe, Terpsícore y Talía…
Los poetas consultarán en Delfos sus confusas poesías.
Viciosas las diosas del arte, perdieron la compostura,  
No habrá verso más placentero que sacie su sed de musas.

Johnny el Motorista Vitrocerámico y Los Ángeles del Infierno (I Parte)

La banda de Rock con la que he compartido grandes momentos…

Una vez actuamos para una macarrónica banda de Ángeles del Infierno bajo el puente de una autovía. Fue en el verano de 1999, creo recordar. El encargado de llevarnos hasta aquel antro parecía uno de los malos de Mad Max y tenía los brazos tatuados a lo Tommy Lee, esvásticas y Micky Mouse incluido. Acompañado, inseparablemente, de su pequeña y angelical hija rubia, sacada de la portada del House of the Holy de Zeppellin, en su destartalada furgoneta, la banda echó a suertes el compartir viaje con él y los instrumentos. Me tocó a mi y al bajista, por supuesto. Y así comienza este primer capítulo de historias de carretera, con 200 Km junto a un sicario del Double Dragon.

Aquel personaje calvo y postapocalíptico no sólo inspiraba una extraña admiración sino también miedo y respeto, el sentirte como en una roadmovie incluía la posibilidad de una muerte de película, sobre todo escuchando la historia que nos relataría más adelante.

Hablaba como si hubiera salido de un coma y antes de arrancar la furgoneta se metió un par de rallas de cocaina mientras a su hija, sentada junto a él, le chorreaba el helado de vainilla por la barbilla. Nos encontrabamos a dos horas de nadie sabe dónde y bajo un sol que ofrecía la posibilidad de freir huevos en el capot de aquella furgoneta sin aire acondicionado. Entrañable. Seguir leyendo ‘Johnny el Motorista Vitrocerámico y Los Ángeles del Infierno (I Parte)’