El Mago de Oz


Y cuando llegaron ante el Mago de Oz, Dorothy y sus amigos expusieron sus deseos perdidos en la densa niebla de la que procedía la voz omnimiosa.

 

– ¡Yo necesito un cerebro! – Dijo el insensato Espantapájaros. Y, concedido el deseo, su inteligencia le desterró a la infelicidad, a la eterna duda.

– ¡Yo quiero ser valiente!- Dijo con ímpetu el León. Y su coraje tornó en osadía y la osadía le alejó de la generosidad exquisita y embriagadora de los excesos para prostituirse en los lugares sordidos de su alma.

– ¡Yo deseo un corazón! – Pidió el humilde Hombre de Hojalata. Y entonces el gran Mago de Oz puso un cogollo resinoso de Marijuana en su pecho e inundó de vida aquella lata oxidada.

Dorothy no volvió a casa. Continuó en aquel extraño mundo. Preguntándose si duraría mucho tiempo.

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14 Responses to “El Mago de Oz”


  1. 1 urodonal 17 octubre 2007 en 19:52

    Cuentan que vieron a Dorothy montada en la escoba con la Bruja Mala del Este. Dicen que iban besándose.

    Escribe usted cosas excepcionales, querido Anacoreta.

  2. 2 Swann 26 noviembre 2009 en 12:43

    Yo creo que vi un espantapájaros devorando el fruto del árbol de la ciencia y a Dorothy llevando a sus dos hijas al colegio regocijándose en sus frustraciones (vaaale urodonal, las adoptaron junto a la bruja mala).

    Eres magistral, me encanta com escribes te descubrí hoy y estoy segura que te redescubriré mañana.

    Ooooh happy day!

    • 3 El Anacoreta Urbano 26 noviembre 2009 en 14:24

      Hola Swann. Es curioso, estoy releyendo algunos pasajes de “El Árbol de la Ciencia” de Baroja y el muy cabrón me está incitando a leer a Schopenhauer que es un señor que escribió “El arte de ser feliz”, paradójicamente un compendio de reglas para espantapájaros.

      Gracias por tus palabras. Mi pereza sí es magistral, tendrás que disculparla perdiéndote en capítulos anteriores si te apetece. Estás invitada. (^_^)

      Llámame cuando me redescubras, así también me redescubro yo. Estaré encantado de conocerme y de presentaros.

  3. 4 Swann 26 noviembre 2009 en 19:40

    Deberás seguir con Kant que es un señor que escribió algo de metafísica.

    Me gustó el libro “El Árbol de la Ciencia” y la búsqueda de Hurtado en la religión, y en la ciéncia después, de respuestas.

    Aunque no te creas todo lo que diga el Sr. Baroja, el antisemitismo y misoginia se vislumbra entre líneas.

    P.D Sería estupendo conversar los cuatro

    • 5 El Anacoreta Urbano 30 noviembre 2009 en 16:32

      Kant es un ladrillo. Y su obra una triste prisión en la que no existe esperanza alguna de libertad. Así que dejaré lecturas de este tipo para kitkats wikipédicos. No se preocupe por las incontinencias de Baroja, las estoy equilibrando con una biografía de Groucho Marx. Hasta que encontremos a los otros dos puedes conversar conmigo, alguna parte de mi merodea los tejados de Madrid cuando duermo.

  4. 6 Swann 3 diciembre 2009 en 12:13

    Y encima suelta aquello de que una lectura amena es mejor para la salud que el ejercicio físico. No se aplicó el cuento, no. Pero debemos reconocer que en estos días inciertos aplicamos (o deberíamos) la ética y la moral kantiana.

    Arthur te gustará más, aunque es como leer a Nietzche (éste sí fué realmente misógino – Aunque claro, era también rematadamente feo)

    Yo cuando duermo, simplemente babeo.

    • 7 El Anacoreta Urbano 3 diciembre 2009 en 18:47

      En estos días inciertos sobran las morales y faltan las éticas. Al final tanta parafernalia me llevó a Epicuro que es un señor simpático y sencillo. A Arthur lo dejo para tiempos oscuros. Además, no corre prisa… tanta teoría me embota, estoy de praxis y llevo una L en el corazón, que al final es él que toma las decisiones. Ahora tengo un poco más de tiempo para leer y es una gran putada no tener un libro electrónico en el que meter tantas lecturas interesantes que, por estar en un pdf y tener que leer ante la pantalla, tengo aplazadas: Jean Baudrillard, Escohotado y algo de Umberto Eco. Así que tengo que echar mano de libros que ya he leido o hacer lecturas cortas de ensayos y cosas así. Gran invento el libro electrónico sí… la salvedad es que uno no puede dejar apuntes, subrayar pasajes interesantes, dibujar ni nada por el estilo. El otro día me encontre una bonita hoja de marihuana seca en un libro de fotografía. Qué regalo tan bonito. 🙂

  5. 8 Swann 4 diciembre 2009 en 11:47

    Ética y moral. Menuda dualidad para empezar… Indisoluble a mi parecer . La libertad y el bien. Todo acto libre por consiguiente persigue un fin conciente y voluntariamente. Kant (again) ya esgrimió que sólo podían ser consideradas moralmente aquellas acciones que hubieran sido ejecutadas exclusivamente por puro respeto al deber moral, que no sirve lo de “por el interés te quiero Andrés”

    Y lo amoral dónde queda? Todo aquello que está más allá del bien y del mal cono diría tu amigo Nietzche. Tan alejado de lo inmoral como de lo propiamente moral. Es el conocimiento científico realmente amoral?

    Vaya… Ya descubrí en ti ese ramalazo hedonista-epícureo en tus escritos. Apunta en tu lista de pendientes a Michel Onfray y a su tratado de ateología.
    Epicuro… para qué añadir parafarnalia, no? He aquí el principio de economía del pensamiento… Pero hace falta más y lo sabes.

    Yo sin embargo en el último libro releído encontré un billete de 20 euros. Qué regalo tan bonito.

    • 9 El Anacoreta Urbano 5 diciembre 2009 en 2:30

      “…Pero hace falta más y lo sabes”… Lapidaria.

      Me acabas de seducir metiendo el dedo en la yaga. Ando buscando respuestas, en eso pierdo el tiempo.

      Tienes razón, etica y moral son indisolubles. La ética no es más que el sistema que asiste los designios de la moral, pero… ¿Cuales son los límites útiles de la moral? ¿Alguna vez has contradicho alguno de los valores de tu moral porque no seguía los dictados de tu conciencia? ¿Amoral o inmoralmente? Hummmm… moral y conciencia… terrenos pantanosos. Creo que la verdadera moral se construye a partir de la experiencia y la ética no deja de ser un patrón de comportamiento, aunque unos seamos más elegantes que otros. Como base tenemos las costumbres, las convenciones sociales, los ismos… pero son tan volubles, tan arbitrarios, tan imperfectos… nos quedan tan pequeños que se deben romper para superarse y aportar al individuo el conocimiento que le lleve a equilibrar mediante la crítica de la razón su propia moral. En este momento comienzo a acordarme de Nietszche y eso quiere decir que deberiamos revisar el concepto de moral del que hablamos. Nacemos con una “moralidad” innata, una predisposición simpática para con los individuos de nuestra propia especie, adquirimos otros valores morales que son un producto social aderezado con resultados de nuestros métodos éticos, que equilibramos mediante la razón para incluirlos (o no) a nuestra moral, a nuestras necesidades… y sin embargo todas las morales, como tales, me parecen superadas. Será porque vivo en la amoralidad o en una especie de relativismo moral bastante crítico. En cualquier caso: puedo sentirme tan identificado con una u otra corriente filosófica como cualquier persona puede verse puntualmente reflejada en la sintomatología de cualquier trastorno de la personalidad sin tener que sufrirlo.

      “Por el interés te quiero Andrés” siempre será más positivo ( a pesar de que es una locución que presupone egoismo y cierto grado de maldad (…vaya! usé un término moral!) o hipocresía (…y otro ético), al menos esas son mis connotaciones) que el dogmatismo filosófico-chaquetero. Al fin y al cabo se trata de lo que es útil para el ser humano. He ahí el principio de economía de la funcionalidad.

      La moral a la que me refiero es aquella que no satisface nuestra realidad: social o existencial y, en cambio, está dentro de nuestros estómagos pidiendo comer. La moral evoluciona conforme a las necesidades del hombre, no puede ofrecer respuestas pero sí un método (las respuestas son contestadas por la razón en la medida que nos permite el conocimiento). Dicen que los perros son felices cumpliendo su fidelidad, nosotros somos felices acatando una moral que sin responder a lo esencial, nos permite desenvolvernos en sociedad y ser valorados como individuos. Después de todo seguimos perteneciendo a un sistema. La moral occidental no es más que una institucionalización del concepto religioso, una aplicación social de control: recomensas y castigos. Y ahí es dónde entra el superhombre nietzschano y yo mando a la mierda la moral.

      La amoralidad es una herramienta más útil para la ciencia que la moral pues, aunque goza también de la subjetividad del individuo, se acerca más al método científico en tanto en cuanto realiza una crítica de la ética o moral que cuestiona o frena los logros del conocimiento. Planteas una pregunta compleja: no creo que la ciencia sea completamente amoral: la moralidad también ha sido una fuente de provecho para la ciencia. ¿Recuerdas el descubrimiento de células madres en los tejidos de cordón umbilical? Llegamos a él porque el uso de embriones continuaba siendo un tabú y ahora, gracias a ese freno moral, hemos conquistado nuevos territorios, tenemos más opciones. Aunque quizás este sea un ejemplo demasiado benévolo o positivista, sorry.

      Gracias por la recomendación del tratado… pero, de momento, no me gusta jugar con armas, las carga el diablo. Todo a su debido tiempo…

      ¿20 euros? …Los regalos no tienen precio.

      Para mi es un regalo que alguien sea capaz de leer todo esto.

      (^_^)

      PD. Te envié un mail.

  6. 10 Swann 17 diciembre 2009 en 19:14

    Buenas tardes.

    Disculpa mi ausencia.

    Mmmmmmmm. En fin. Quizá la ética y la moral permitan a los humanos tener patrones de comportamiento. La primera considera las concepciones de fondo (en eso estamos de acuerdo)-principios y valores que orientan a personas y sociedades -y la moral tal y como dices forma parte de la vida concreta. Me pareces contrario al contrato social. Me equivoco? Y la conciencia moral? Háblame de lo que te sugieren la innatista y la empírica.

    Los regalos no tienen precio? Ingenuo. TO-DO lo tiene. Diógenes ya buscaba un hombre en su momento.

    P.D Respecto al mail… Siempre vas tan rápido? ;-P

    • 11 El Anacoreta Urbano 21 diciembre 2009 en 2:31

      Mmmmmmm???

      Te parezco bien. No te equivocas.

      La consciencia moral es un mal menor. No deja de estar subordinada a otros valores pero, al menos, deja al individuo cierto margen de maniobra si este es consciente de lo efímeras que resultan sus fronteras en el pragmatismo social. Tema harto complejo: ¿Consciencia?: ¿Consciencia de la realidad?: ¿De la verdad (…y por consiguiente, de la libertad)? ¿Podemos desligar verdad y libertad? Yo creo que no, aspiro a la prudencia. Uhmmm… términos algo absolutistas para una sociedad que carece de libertades, verdades y realidades. Debe ser la letra pequeña del contrato social. (Ahora me toca recomendar a mi: “Simulacra and Simulation”, Baudrillard, puedes descargártelo por ahí).

      Con todo esto creo que me he posicionado ya en cuanto a lo innato-empírico de la consciencia. Apostaría por dos dedos de innatismo con hielo y el tubo hasta arriba de empirismo.

      …De todas maneras sólo soy un aficionado a la filosofía así que podrás encontrar en mi todo tipo de contradicciones e idas de olla. A unas malas sacrificaremos un gallo a Esculapio.

      ¿Ingenuo? Gracias por el piropo… ¿Tienes precio?

      PD. Respecto al mail. “Siempre” y “Nunca” son palabras que pretendo desterrar de mi vocabulario. El guiño te ha salvado de una de mis groserías…. ;-P

      PD2: ¿Dónde metemos al Mago de Oz, Dorothy?

  7. 12 Swann 8 enero 2010 en 11:46

    “El simulacro no es lo que oculta la verdad.
    Es la verdad la que oculta que no hay verdad.
    El simulacro es verdadero.”

    Dios… sin Duda “Matrix” o “Abre los ojos” se han nutrido de esta lectura. Todo producto de un simulador. Si ya lo decía Blake; cuando las puertas de la percepción de abran veremos las cosas tal y como realmente son.

    Aunque a mi parecer este señor banaliza ciertos acontecimientos.

    Sobre si tengo precio, claro que sí, sólo hay que tener claro cuál.

    En fin querido amigo… ni la vida es una enfermedad ni Esculapio cura enfermedades del alma

    P.D Cuándo sepas dónde esconder al farsante de Oz avísame!

    • 13 El Anacoreta Urbano 9 enero 2010 en 21:31

      Hola Swann!

      No pienso que la vida sea una enfermedad ¿De dónde sale eso? Creo que, desde mi particular agnósticismo, es una oportunidad excelente de descubrir la divinidad en la voluntad del ser humano. (“Haz tu voluntad, esa es la Ley”, Aleister Croewley). Lo que si me interesa también es conocer tu perspectiva… ¿Cúales son las banalizaciones que has encontrado en Baud…?

      Sobre Oz… Ya se encargó Baum de esconderlo. Eso sí, me encantaría tener una horda de monos voladores.


  1. 1 Dorothy´s End « El Anacoreta Urbano Trackback en 1 diciembre 2008 en 16:46

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