Y Ahí Estaba Karlos Arguiñano. La Teoría del Perejil y la Dominación de las Mentes.


Karlos Arguiñano te vigila

Y Ahí estaba Karlos Arguiñano: Karlos Arguiñano, un vasco simpático que me cae bien sólo de vez en cuando pero debe cocinar de ahí va la ostia, nos enseñó la dignidad social en la condimentación: el perejil pega con todo: sin llegar a la categoría de Especie se queda en condimento barato pero bienavenido, lo mismo para tragar o ser masticado que para salir guapo en un primer plano, cual ficha policial, del “Plato del Día” o “Segundo Plato” en la pantalla de tu televisor. Hacendado en Mercadona, en chandal y con tacones, con cojones, sin decoro si se tercia, pero ¡eso sí!, toda una Señora, una puta en la cama si no fuese vieja para viejos verdes como el perejil: aspirante al Corte Inglés con el estómago vacío llendo a pillar su raciónamiento capitalista-comunista y transactivo a la que nos somete la dictadura comercial del gran hermano de Orwell: Perejil… la clase de perejil que si fuese persona, y esta a su vez un accidente geográfico con capacidad de autocrítica existencial, sería una reprimida ocurrencia de piedra (una hernia) de la corteza terrestre, o el florecimiento abortado de un pedo magmático: por la que serían capaces de pelear dos paises de un comic de Mortadelo en un mundo de lágrimas, para después quedar relegada al olvido de un islote del Mediterraneo con nombre de chiste. Conformista con aspiraciones y, aún, un poco verde. El perejil es el Woody Allen de la condimentación, solo para entendidos y gafapastas pretenciosos… para los altos, para los bajos, para los soñadores, para los de andar por casa… La Teoría del Perejil: es el triunfo de una atroz manipulación en masa, la dominación de las mentes a través de la televisión. Una constante de la ecuación que nos ha tocado pagar alquilar soñar sufrir vivir.

Y ellos lo sabían, la fe adulterada en cualquier mito es mano de profesionales, y ahí estaba Arguiñano: La gran parte del porcentaje de población con perfil de ama de casa cabreada no daría más problemas al gobierno. Se acabarían las revindicaciones de salarios y sueldos, las posibles epidemias ideológicas de los desfavorecidos que podrían desembocar en aguillotinada muerte política en una plaza pública (las mujeres son así, la historia está plagada de ellas!). El estómago mueve la mente de cualquier ser vivo primario, un cocinero da para mucho y ahí estaba Karlos Arguiñano. El no pagará tus facturas, nunca probarás sus platos, es todo mentira y el perejil es de plástico.

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3 Responses to “Y Ahí Estaba Karlos Arguiñano. La Teoría del Perejil y la Dominación de las Mentes.”


  1. 1 Nitro 13 octubre 2007 en 18:46

    No había pensado en que esto fuese una conspiración de tal calibre…, la próxima vez…. yerbabuena

    salud

  2. 2 Roland Scales 29 enero 2008 en 18:12

    El gran hermano de Orwell (y no de Wells.)

  3. 3 El Anacoreta Urbano 30 enero 2008 en 20:31

    Lapsus Calami. Gracias Roland!


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