Archivo para 20 diciembre 2007

Contestaciones de un Hereje

ELLA
Si llamas “judio” a un judio es como si llamases a un musulmán “moro”. Lo políticamente correcto sería “hebreo”, ellos se denominan hebreos… Sin embargo… los cristianos no tienen ningún término despectivo que…

ÉL (Interrumpiendo)

“Católicos”.

Anuncios

Los Páramos Ignotos de la Dualidad

Zapping…

Una joven familia llega, en la frialdad azul pardo de una tarde de diciembre, a casa de los padres de él. Su madre sale al encuentro: todos se abrazan en mitad del bosque, puede ser que rodeados de pequeñas y adorables alimañas. Adosándose unos sobre otros, como esporas, como lo harían un equipo de jugadores de rugby pero con amor, a cámara lenta. Creo ver al pequeño Scrufy, un perro labrador alimentado con chuletas de cordero, recibiendo el regreso del amito con una micción involuntaria con sabor a champán, a Dom Perignon. Da igual, estás en el campo Scrufy, tu meada es biodegradable. Como nosotros y nuestros pecados.

Vuelven, a casa vuelven, por navidad… Turrones el Almendro

Hijos de puta.

La publicidad puede llegar a ser muy cruel. Debe ser que ultimamente deambulo perdido los páramos ignotos de la dualidad.

Entendidos

Es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de no entenderlo.

Upton Sinclair

Simpatía por el Diablo

Estaban todos decididos a hacerlo. En aquella claroscura escena de Caravaggio, silenciosos alrededor de la mesa de reuniones de la junta directiva, maquinaban contra el aparato. Tras una mirada inquietante al viejo y polvoriento tocadiscos desde la penumbra, el Presidente dió la orden: la azafata desenfundó un viejo vinilo de Heavy Metal de los 80, lo contempló sujetándolo con ambas manos y temblorosa busco con su mirada el consentimiento de su superior:

– La Cara B.

Colocó el disco en el girador y retrocedió con un sobresalto, “Nunca debí hacer el curso CCC de Secretariado” pensó. Conectaron el aparato y abandonaron el brazo del tocadiscos a su suerte: deámbulando solitario en aquel oscuro surco crepitante acechado por melodías eléctricas. Lo pusieron al revés y la acústica de aquella sala de juntas acogió trágicamente el mensaje y la voz del maligno. Seguir leyendo ‘Simpatía por el Diablo’

Los Polvorones de Angels Barceló

Zapping…

Los premios Ondas.

Emiten su entrega en Cuatro, la única televisión privada dónde a pesar del toque gafapasta y la manipulación izquierdosa de los contenidos, se deja un margen de libertad al espectador. Sus autopromociones son brillantes al igual que su imagen corporativa, mis felicitaciones al equipo creativo. Me gustan Los Algos, que son una versión menos alucinógena de los Lunis y recupera en algo el espíritu de la Bola de Cristal. Sale Angels Barceló, que se ha comido un bocadillo de polvorones y lo tiene como un hamster almacenado en la papada, quizás sea la razón por la que está echando a perder la presentación de la Gala, resulta estrepitosa, su compañero no para de corregirle y ella no para de cagarla. Seguir leyendo ‘Los Polvorones de Angels Barceló’

Le Petite Mort

El mercurio de nuestros termómetros había reventado. Bajé sus ajustados pantalones vaqueros con delicadeza, como si actuara en una pelí erótica de los 80. Aunque su piel estaba caliente, sus piernas se enroscarón en mi lenta y friamente como una serpiente, hasta adueñarse de mi cintura sobre la que sentada se quitó la blusa.

Una inesperada gota de sudor recorrió mi frente cuando, ante mi, aparecieron aquellos pechos ultrasiliconados cuyos pezones parecían decirme “cómeme!” como si de una galleta del País de las Maravillas se tratara. Tras imaginarme saltando desnudo sobre un enorme pecho, el fugaz pensamiento de quitarle las bragas me sacó de aquel trance infantil. Sus pezones de exposición se endurecieron y la piel que los rodeaba se puso de gallina cuando mis dedos rozaron levemente sus caderas, aunque no sé si fueron mis dedos lo que realmente sintió. Por momentos la densa atmosfera de sensualidad se tambaleaba… ¡¡¡Dios: viva el porno, la liberación de la mujer y los programas que les venden a las chavalitas que ellas también pueden ser Lucia Lapiedra!!! era el momento de arrancarle las bragas pero decidí deslizarlas poco a poco hacia sus pies, había que hacerlo con sobriedad. Aquello era trabajo para un especialista en desactivación de explosivos y ella una bomba de relojería, goma 2 incluida. Cualquier movimiento que no admitiese aquel precioso mecanismo provocaría una catastrofe. Seguir leyendo ‘Le Petite Mort’