Ligando con Cajeras de Supermercado


Han abierto un nuevo y bastísimo centro comercial, de esos que tiene multi multicines, super supermercado, franquicias de ropa modelna con códigos de barra y salpicado de tiendas varias. Los empleados llegan a sus puestos con GPS, para no perderse. Los guardias de seguridad parece que hasta trabajan. Todo se encuentra impoluto. Ahora todos los negocios son amables, simpáticos y eficientes; ningún empleado nuevo quiere llevarse el diploma a Empleado del mes por inaugurar el libro de quejas y reclamaciones.

En el stand de información del super supermercado espero a que una jovencita de uniforme me devuelva el importe de una compra. Hay varias y corren como hormiguitas sin hacer nada, debe ser la ilusión, el trabajo está muy mal: uno trabaja y los demás miran, España es así.

Se acerca un jefecillo de departamento veintiañero sonriente sacado de una comedia norteamericana, pelirrojo. Se dirige a ella, pero como allí todos son novatos nadie conoce a nadie: le echa una mirada buscándole la tarjeta, con código de barras, que llevan estas señoritas con su afoto colgando sobre las…

¡María! – Se adelanta ella.

¡Hummmm! – Con una sonrisa que no le cabe en su cara pícara llena de pecas – Y María… ¿Cómo sabías que te estaba mirando precisamente la tarjeta? – Añade maliciosamente para dejar a la chica en evidencia, sobre un silencio incómodo. Supone que puede meterla en caliente con la dulce y ruborizada afafata que se ha quedado planchada. Malditos babosos, vierten sus babas sobre el mostrador por un chocho con dos dedos de maquillaje e ilusiones de un primer trabajo, de un llegar a final de mes.

Me decido a interrumpir la jugada del zanahorio.

¿Porque no lleva el escote abierto como a ti te gustaría?

Tierra Trágale. Los pelirrojos con pecas se encienden como bombillas cuando se quedan con cara de oferta 2×1.

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7 Responses to “Ligando con Cajeras de Supermercado”


  1. 1 38 grados 3 abril 2008 en 6:02

    A eso se le llama estocada al Pipo Calzoslargos.
    Qué vayan aprendiendo estos jovenzuelos….
    abrazos

  2. 2 urodonal 3 abril 2008 en 6:08

    Deberías haberle dado, además, dos hostias.

  3. 3 Verónica 7 abril 2008 en 14:57

    Si por eso me gustas, porque no te callas ni una!
    Y suscribo a Urodonal. Punto

  4. 4 El Anacoreta Urbano 8 abril 2008 en 6:33

    38 Grados: En cuanto tienen un puestecillo de responsabilidad y además son pelirrojos… En la Edad Media los quemaban.

    Urodonal: ¿Sólo dos?

    Verónica: Tu también me gustas.

  5. 5 Silvia 14 junio 2008 en 17:46

    Me ha encantado, he vivido esa escena de película.

  6. 6 bartolo 13 julio 2010 en 10:09

    Te gustaría que todas esas azafatas fuesen para ti solito verdad?? Llegarías a tu casa y… quién sabe. Podrá intentar lo que quiera el pelirrojo?! Ya hará ella lo que le apetezca con el pelirrojo.

    • 7 El Anacoreta Urbano 13 julio 2010 en 14:45

      Aham… Un pelirrojo cabreado.

      Todo aquel que comprenda que una mujer no es una propiedad sabe que las azafatas y cajeras de supermercado son patrimonio de la humanidad. Otra cosa es que a sus conejos no le gusten las zanahorias…


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