El Foskito Asesino


Saturnino Ninonino era un pequeño escolar de primaria al que su mamá preparaba el almuerzo del recreo con todo el cariño del mundo: un sangüich de pan de molde integral chungo del mercadona con una rodaja de lechuga y apio. “El Doctor nos dijo que Saturnín debía perder unos kilos, así que sustituí los habituales filetes y las patatas fritas con huevos de su recreo por algo más sano…“. Doña Paquita no sabía que aquella decisión le saldría muy cara.

Saturnino abrió como de costumbre la caja de latón del almuerzo y encolerizó al descubrir que sus tubérculos fritos y bañados en aceite habían sido sustituidos por un sangüich de mierda de dieta. Su compañero de pupitre sufrió las horribles consecuencias: perdió varias falanges de una mano y un foskito, aún sin abrir, de una terrible y sucia dentellada. Su Seño nos relató así el suceso: “Nunca le había visto así de agresivo… solía comer tranquilamente mientras la mayonesa le chorreaba por la barbilla. Pero aquella mañana se puso azulado y se le hincharon los carrillos como a un trompetista de Jazz, parecía que iba a reventar, era como un orondo y estrangulado prepucio. Repentinamente se avalanzó sobre su amiguito de pupitre y… snif, snif!!!” Sin darse cuenta Saturnino se trago el foskito, con envoltorio y pegatina de pichaku incluidas, que inmediatamente le provocaron una muerte lenta y dolorosa mientras en agonía mordía a todos sus amiguitos. “Un baño de sangre y miembros amputados…” Relató la directora del Centro Escolar Virgen del Sangrado, hace poco rebautizado como Centro Escolar Ninonino.

Hasta ahora todo rozaba cierta normalidad hasta que, una mañana, Saturnino se apareció en uno de los pasillos del colegio tras salir de una extraña nube de humo como una estrella de la NBA. De su boca, aún manchada de chocolate, sobresalía un basto envoltorio babeante de foskito. Los que asistieron a semejante escena dicen que escucharon una voz de ultratumba: “… Mi fileteeeee”. Que susto. Mira! se me ponen los pelos como los picos de los Cárpatos. Parapichicólogos de la Universidad de Albacete han realizado toda clase de pichicofonías y han declarado que el espíritu de un niño fuertecito no se irá de allí hasta que su madre le traiga un tapergüer con un filete, dos raciones de patatas fritas y una morcilla con cebolla aderezadas con aceite del fritoleo (entendemos que para mojar pan). El ente de Saturnino Ninonino no descansará en paz, está condenado a vagar por los pasillos del centro: su madre murió succionada por sorpresa por el sumidero del plato de ducha al enterarse de esta historia en el blog de El Extraño caso de El Anacoreta Urbano.

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6 Responses to “El Foskito Asesino”


  1. 1 rataperezosa 2 octubre 2008 en 7:50

    Je, je. Qué bueno. Un claro exponente de barriguita feliz. ¡Pobre Ninonino! En su colegio comenzarán con ofrendas de patatas, filetes y morcillas, pero, tras haber degustado a sus compañeros, probablemente esas ofrendas, más antes que después, tengan que ser humanas para calmar a la insaciable bestia de ultratumba. Y todo por querer privarle de su barriguita… una pena

  2. 2 urodonal 3 octubre 2008 en 10:20

    Reíros, reíros, pero de forma parecida empezó alguna religión que yo me sé.

  3. 3 lapaula 4 octubre 2008 en 7:31

    Este post y el anterior, me los he leído serena, borracha, fumada, achispada, colocada, recién levantada y de todas las maneras y es que no hay manera, no acabo de entender lo que nos quieres decir con la historia esta de los michelines.

  4. 4 Silvia 4 octubre 2008 en 19:09

    Ha sido buenísimo leerlo, algunas carcajadas he pegado aquí sola, en mi puto bloque en silencio. ES buenísimo, parte de esta historia me la imagino contada por esa voz en off cagante de las historias de Cuarto Milenio, con el intro contado por Íker Jiménez.

  5. 5 El Anacoreta Urbano 5 octubre 2008 en 19:53

    Rataperezosa: Mmmm… interesante consecución de artículos, sí. Hablaré de ello en mis psicoterapias.

    Urodonal: Si hay una religión Jedi todo es posible, el mercado demanda producción de merchandise, la iconografía religiosa del XXI debe cambiar, las crucecitas están muy obsoletas ya.

    lapaula: No quiero decir nada. En las barriguitas felices hablo de una especie de mundo al revés. ¿Imaginas el que los hombres sacaran sus barrigas, en vez de esconderlas, cuando se cruzan con una chica guapa? Sería lo ideal: adios miedos y complejos. De eso se trata: de la enorme presión mediática a la que se somete al consumidor para hacerle más guapo, y más homogéneo. ¿Sabes lo que es el MK Ultra? Pues por ahí van los tiros… / Sobre la historia del pequeño escolar… catalógala como una historieta cómica y absurda, surrealista y misantrópica (por lo del baño de sangre y miembros amputados). No le des más vueltas y cuida de tus michelines.

    Silvia: Atenta a las nuevas noticias del absurdo. Se te van a poner los pelos como los picos de los Cárpatos. La realidad puede verse superada por la ficción (…sino mira el Ministerio de la Igualdad)


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