Archivo para 1 febrero 2009

La Concejala 44

Trabajé un tiempo en una televisión local, en Fuengirola. Tenía un espacio de música: quemaba y desintegraba cedés con un martillo, o revistas musicales llenas de pajas mentales para que alguien se dignase a verlo. También ponía videoclips.

Una tarde de grabación apareció en el estudio La Concejala 44 ( chan, chan chaaaaan!). Una señora, o señorita ya madura, delgada, enjuta y de rostro artístico: por la cantidad, calidad y dedicación a la pintura que había en su picassiano y escrúfulo rostro. Era un cuadro: avanzaba artificialmente por la calle a zancadas: entaconada de aguja en un gran y aparatoso abrigo de piel de pelo de guachaflán en extinción que solo dejaba al descubierto su melena rubia, sus collares de perlas y unas piernas patas gallinaceas de medias oscuras. Cabía la posibilidad, dado su inmutable estilo de feligresa de primera fila de misa, de que durmiera así, tomara el sol en la playa así y por supuesto follase tal cual si es que el sueldo de concejala, aparte de permitirle vestir como en una inacabable fiesta de fin de año, se lo facilitara. No lo critico, yo voy en bata y pantuflas frikis a todas partes: hay que ser fiel a uno mismo. No tengo puñetera idea de cual concejalía llevaría en cartera; con toda seguridad: un desproposito burocrático de su talla. Concejalía del Más Allá. O algo así con reminiscencias a la ouija y la peletería. Seguir leyendo ‘La Concejala 44’