La Luna


Llevo un par de semanas sufriendo de insomnio. Las ideas me revolotean la cabeza como murciélagos y no me dejan dormir. En estos momentos son las 6:53, está saliendo el sol y antes de intentar dormir un rato me apetecía escribir sin la obligación de tener que pensar mucho las frases, ni buscar juegos de palabras de rimas cadentes, ni siquiera busco una sonrisa. Tengo la gran suerte de haber cambiado la ciudad por el campo y se agradece salir fuera y mirar hacia arriba para ver el cielo estrellado: somos pequeñas mierdas pensantes esperando un ovni o lanzando preguntas al espacio que morirán como la perrita Laika. Todos duermen. También tú. Y desde que no nos conocemos pienso que desde la ventana de tu ciudad quizás no veas la luna. He decidido que ese será nuestro lugar de encuentro: la luna. Con una seguridad aplastante te diría que casi nadie se fija en ella, ni siquiera los poetas, esos cabrones la tienen ya estereotipada como si fuese una de las multiples identidades de un queso: hoy toca el roquefort. Tan solo es un cacho de satellite que gira perenne alrededor de la tierra, tiene cojones: orbita por la ley de atracción de los cuerpos, sugerente. Pero, física aparte, es como esa llamada telefónica que podría mantenernos durante horas atados al teléfono cuando nos echamos de menos, si es que alguien me echa de menos alguna vez. No es como una árbol o una farola, es un depósito de sueños, de los sueños que perdimos los insomnes. Cuando no duermo imagino que quizás la estés mirando al mismo tiempo que yo y te dejes llevar por los mismos pensamientos y emociones. ¿Sabes? Me inquieta pensar que esa misma luna que miramos ha sido también observada por nuestros padres en algún extraño momento de sus vidas (en una noche de insomnio por ejemplo…) con un ducados en la mano y los mismos fantasmas y murciélagos ofreciendo alternativas a lo que pudo haber sido y no fue. Algún día podré encontrarme allí con alguno de vosotr@s cuando yo ya no esté, también con mi pequeña. La verdad es que ella, la luna, no tiene culpa de nada, ni siquiera de nuestras licantropías. Puto cacho de pedrolo espacial… especial. Es como una parada del tiempo en la que esperamos que pase el próximo minuto, las próximas horas, para regresar de dónde nunca nos habiamos movido. Es bonito. Allí, aunque anacrónicamente, también me he encontrado con grandes amigos que dejaron unos cuantos libros a sus espaldas, o cualquiera de esos locos librepensadores que por un momento supusieron poner su pie allá arriba. Imagina la de gente que se habrá sentado allí a esperar, a esperarse mutuamente, en el silencio, llevándose cualquiera de esas piedras lunares como trocitos de fe. Quizas nos volvamos a encontrar tú y yo, en el mismo lugar aunque, seguramente, pases por delante mía y ni siquiera te percates de que, en algún momento en el tiempo, esté esperando aún tu mirada. (Me piro a la cama…)

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7 Responses to “La Luna”


  1. 1 Adso 17 julio 2009 en 9:42

    ¡¡Necesitas piscina y mojito ya!!!

    Por otro lado, dicen que el 27 de Agosto, Marte se verá del mismo tamaño que la luna.

    Y eso sí es irrepetible.

  2. 2 shenabuzak 17 julio 2009 en 23:45

    Quizás ha habido algún momento en estos últimos días en los que la coincidencia de miradas hacia ella, la han vuelto más brillante, luminosa y celestial, me gusta pensar eso… Me gusta pensar que piensas en nosotros, los que te leemos, los que esperamos tus palabras, algunas para pensar, otras para reir, otras para analizar, otras para perdernos, y otras para olvidar..
    sigue pensando en nosotros, un beso desde un lugar donde las estrellas tienen vida…

  3. 3 shenabuzak 17 julio 2009 en 23:56

    Encontremonos alli….

  4. 4 El Anacoreta Urbano 18 julio 2009 en 6:25

    Adso:
    Estamos en ello. Yo pongo los mojitos, tu la barbacoa y Adso-Girl puede hacer una ensaladilla rusa. Ya sabía lo del 27, estaré atento, tendré la oportunidad de verlo con mi hija. Me hace mucha ilusión.

    Shenabuzak:
    Siempre hay una gran diferencia entre la realidad y lo que nos gustaría pensar a todos. ¿Nosotros? No entiendo. No creo que nadie espere nada de mi, yo ya no espero nada de nadie… así no me decepcionan. Ya me dirás que te gustaría olvidar de mi blog, eso sí será interesante. Un saludo.

  5. 5 Silvia 4 agosto 2009 en 19:54

    Mirar al cielo por la noche t hace casi disfrutar d la esperanza. Aunque no esperes nada d nadie -filosofía ideal y compartida- el identificarse en situaciones como cuando se pasa delante de una persona, hace sentirse considerado directa o indirectamente. A pesar de la distancia, under the same stars.

  6. 6 El Anacoreta Urbano 5 agosto 2009 en 12:16

    Silvia: Gracias por tu comentario. El cielo oscuro siempre es un buen lugar al que arrojar cualquier cosa: sueños y basura (así está: llena nuestra estratosfera de restos de satélites). Yo he terminado de arrojar mi basura, ha germinado en la atmósfera como el huevo blanco de una gallina al atravesar una de esas nubes de algodón que le ha quitado la herrumbre y el aspecto chof. Ahora mi basura es un regalo. A pesar de la distancia todos somos iguales bajo el sol

  7. 7 La copa de Circe 10 septiembre 2009 en 22:09

    Aún no había leído ésta entrada.
    Es difícil explicar lo que me ha impactado…lo intentaré.
    Uno de mis libros favoritos (un tostón infumable para el 99% de los encuestados y dos de cada tres dentistas, no lo intentes en casa, déjalo, es un suicidio, pero a mi me mola, qué vamos a hacerle) es “La primavera corta el largo invierno” de Martín Casariego. Muchos motivos podría darte para justificar tan retorcido gusto a ojos de lo demás, pero uno de ellos es el del antiromanticismo lunar. Me explico. En diferentes momentos de la narración suelta cosas de éste estilo (de memoria):

    “…mientras la luna, ésa enana amarilla, no lo magnifiquemos…”
    “…cuando la luna peinaba su ausencia de cabellos…”
    y muchas más del estilo.

    Es la primera vez que alguien la menosprecia con tanto sentimiento desde que cayó en mis manos EL LIBRO entre los libros.

    Otro oscar para la frase:

    “somos pequeñas mierdas pensantes esperando un ovni o lanzando preguntas al espacio que morirán como la perrita Laika. Todos duermen. También tú.”
    (Yo espero alienitos cachondos).


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